Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oidos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben.
El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años.
Se mudó de casa. Estaba solo y deseaba compartir en sus ultimos días.
Los años no pasaron en balde y ya las manos le temblaban.
La vista era torpe y los pasos no eran tan fuertes como hace unos años.
Toda la familia comía junta en la mesa. Pero las manos temblorosas y la vista enferma del abuelito hacian que el alimentarse fuera un asunto dificil.


